Antiguamente, los humanos no se sentían solos ni aislados en la naturaleza, ni pretendían ser sus propietarios. Los elementos de la naturaleza, desde animales, plantas, ríos, lagunas, piedras constituyeron parte de su ser. El mundo entero es un código cuya lectura se realiza a través del cielo y de símbolos de su medio ambiente.
Existen algunos elementos constantes en toda la extensión de la América precolombina referidos a las especies botánicas y zoológicas. La presencia de tres animales-símbolos que aparecen también en el Viejo Mundo y que suelen acoplarse en un solo complejo: águila, la serpiente y el jaguar (tigre); en una cosmovisión como la indígena, estas energías se interrelacionaban, promoviendo el equilibrio armónico del mundo a través del desequilibrio y la desarmonía de las partes o fuerzas.
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Atanasio, miembro Cofán de la comunidad de Zábalo en Cuyabeno. |
Hace mucho tiempo atrás, en la época precolombina, existieron distintas culturas que veneraron al Águila Harpía como un símbolo de poder del mundo superior. Este vínculo lo expresaron a través de pinturas, grabados, figuras, etc. En la actualidad, para algunas etnias indígenas del Ecuador, es considerada como un espíritu del bosque y del aire. Es un símbolo de poder y fuerza.
Actualmente, la influencia de otras culturas ha provocado que parte de la cosmovisión indígena sufra sincretismos que han resultado en la pérdida de conocimientos ancestrales y de valores simbólicos culturales. Ante esto, uno de los enfoques del PCAHE es fortalecer y recuperar la relación que existe entre las culturas indígenas y el Águila Harpía.